
Estaba sentado en la rama más alta del árbol, siempre subo aquí cuando necesito pensar, y sinceramente, después de una de mis peleas con Anouk y su panda de fieras, es lo que más falta me hace.
No entiendo porque no nos podemos llevar bien, es superior a mi, no lo puedo evitar, pero es que aquí, en el bosque de las almas oscuras, los chicos y las chicas de dieciocho años formamos dos grupos; desde que una vez nos pusimos en contra de ellas y viceversa, no hemos hecho otra cosa que pelearnos; los portavoces somos ella y yo, a si que nuestro odio es mayor, porque siempre acabamos discutiendo de una forma más personal, olvidándonos de los demás.
A los dieciocho te envían a una parte apartada del bosque, donde tenemos que valernos por nosotros mismos, es el sitio más peligroso de todos. La vegetación es más salvaje, los árboles más altos y las fieras más sedientas de sangre, mucha gente ha muerto en este último examen. Si consigues sobrevivir durante un año serás considerado un adulto, si no mueres en el intento pero huyes antes de tiempo serás rechazado y exiliado de la tribu. Nadie ha hecho jamás eso, nadie.
Este año nuestros padres se oponían, porque al estar peleados no nos comportaríamos como un grupo y más de la mayoría moriría. Se equivocaban, ya llevamos seis meses aquí y no ha muerto nadie. Las chicas lo llevan mejor que nosotros, no sabemos como se alimentan mejor y más frecuentemente, a la hora de las comidas desaparecen, todas se dirigen al lago, Anouk nunca va con ellas. Es algo de lo que los demás chicos no se han percatado, no se porque si es algo muy evidente.
Llegó la noche, y ellas volvieron de comer, hoy nos traían una sorpresa.
-Anouk nos ha dicho que os trajéramos un poco de comida, opina que os alimentáis muy mal, podréis venir con nosotras a cazar y a pescar, así se nos hará más fácil- dijo Cyria, una de las chicas, la mano derecha de Anouk.
-¿Y dónde está Anouk?- preguntó Ryu, mi mejor amigo.
-Ella nunca viene con nosotras, se va por su cuenta, nos lo ha dicho antes de irse.
-Tendremos que darle las gracias adecuadamente cuando vuelva.
-Lo dudo, hoy regresará tarde, o al menos eso es lo que me ha dicho.
-¿Dejáis que se vaya sola, pese al riesgo de que pueda morir?- preguntó preocupado, pues entre los chicos teníamos la norma de no irnos solos a ningún lado.
-Evidentemente, Anouk es lo suficientemente mayor para hacer lo que quiera, es más, fue ella quien nos dijo donde podríamos cazar y pescar con mayor abundancia y menor peligro.
Yo estaba escuchando todo esto desde mi rama, con atención, no se porque pero se me hacía raro ese gesto de amabilidad de Anouk, no era normal.
-Es raro en ella- dijo Ryu, me había leído el pensamiento.
-No quiere que sigamos enfadados, ni ella ni nosotras, nos parece estúpido e infantil.
-Nosotros pensamos igual. Pues entonces que así sea, volvemos a ser amigos.
Y se dieron un beso y un abrazo. La fiesta empezó.
Era de madrugada y ya todos dormían en la gran rama, era la más ancha y robusta del árbol centenario, también la más segura, pues los chicos habíamos hecho allí una especie de casa. Si es que a eso se le podía considerar como tal. Yo seguía despierto, no conseguía dormirme, me ponía nervioso que no estuviéramos todos aquí, y por todos me refería a Anouk, esa cabeza loca. ¿Y si le había pasado algo? No podía quedarme aquí, iría a buscarla y que fuera lo que tuviera que ser.
Me encaminé por el sendero que ella había seguido por la tarde, era bastante tortuoso, no se como podía haber pasado por ahí. Llegué a un claro del bosque en donde se encontraba una imponente cascada, y de detrás de ella salía Anouk, con una pantera enorme tras de si. Estaba hermosísima y portaba sus dos katanas, es una imagen que jamás pude sacarme de la cabeza.